"En otras palabras, la técnica es un estímulo auxiliar, pero jamás generadora de arte. El arte usará tal o cual técnica cuando el problema de la forma lo requiera. Hasta entonces, el arte la ignorará, como los siglos precedentes a Van Eyck ignoraron el óleo, a pesar de que lo conocían bien. Por otra parte, cuando el problema lo requiere, el arte se inventa la técnica necesaria". Bernard Berenson A&E 60x81cm, óleo. El poema La melancólica admiración del poeta peruano Jorge Eduardo Eielson (1924-2006. Lima-Milán), pintor él también, nos evoca la rubicunda figura del egregio paciente del doctor Gachet. Vincent Lo único que sabemos de Vincent Es que nunca dormía Ni comía ni bebía ni amaba Y que su vida era un misterio. Sabemos Que tenía ojos y botines enormes El estómago vacío y el corazón En el suelo. Que se pasaba las noches Mirando y mirando una estrella Sabemos también Que para él nada era oscuro Ni tampoco sencillo Que su pincel no era un pincel Sino un pájaro vivo Que lo llenaba de pavor y de alegría Pero nada sabemos De su sexo ni de su pobre frente Repleta de luz como un diamante Vincent decimos con amargura No era como nosotros Criaturas cubiertas de sombra Nietos de un esplendor Que ya no existe. Pero tampoco él Nos devolvió el fulgor perdido La santidad de su arte No nos libró del mal Ni de los trapos sucios De la vida. Nos deja solamente Sollozos cuervos girasoles Una oreja cortada y una pipa de madera La destartalada luz de sus zapatos Nos deja su mirada pura El cielo brillante de Arles Y una silla amarilla No es mucho probablemente Pero desde entonces La noche estrellada No es obra de Dios sino de Vincent
(Artículo aparecido originalmente en pintores peru.com) Nota a un aspecto de “Servidumbre Humana”, novela de Somerset Maugham. “-Me pregunto si vale la pena de llegar a ser un pintor mediocre. En las demás profesiones –medicina o comercio- la mediocridad no hace mucho al caso. Se gana para vivir y se sale adelante. Pero en el arte no ocurre así” Estas duras comprobaciones sumen en dudas al aprendiz de pintor y protagonista de la novela, parece cierto que como pintor hay que descollar para tener alguna importancia sino, el fracaso de sus ambiciones, puede llevar al artista al suicidio o volverlo loco. Cosa impensable en médicos, abogados o políticos mediocres. El arte es –además- asunto de vocación o autoengaño; al resto le dará un ardite si en su empeño el artista llega a morirse de hambre, como sucede con la aprendiz de pintora, Fanny Price, en la misma novela. Aunque también la época que trata la parte que anoto, ya fue: el arte era todo un riesgo, tanto que transcurre cuando recién Gauguin hacía su primer viaje a Tahití, Vang Gog deambulaba en Arlès y el grupo de jóvenes ingleses y norteamericanos que estudiaban pintura en París, entre los que vive su educación sentimental el protagonista del libro, abjuran de la admiración que en su día tuvieron por Ruskin, G.F.Watts y Burne Jones. Y si la novela se llama “Servidumbre Humana” al terminarla uno tiene que retroceder a reflexionar, servidumbre humana ¿A qué? O tal vez ir al Cluny, como recomienda Cronshaw y frente a esos tapices persas encontrar la respuesta. -Se muestra usted misterioso- observa Phillip -Estoy borracho- concluye Cronshaw.
Galeria
Wiracocha 95x85 cm, oleo.  Leonardo 38x55 óleo. A Egipto 73x60  Los lados 50x61 Freud 19x30x7 cm, Wood. Témpera 40x50,cartón.
QUINO en el otoño de 1966
Posted by Nelson Castañeda - next one any time.
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